Motivación: conoce las razones de tu conducta
- 23 nov 2017
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¿Leo este artículo? ¿Quedaré luego con mis amigos? ¿Ahorro o me voy al cine? y, en definitiva ¿Por qué ocurre la conducta? Desde luego las acciones no surgen de la nada, sino como consecuencia de motivos internos o incentivos externos. Las razones que se esconden tras nuestros actos son motivación.
La motivación implica un proceso, de acuerdo con Palmero (2008) todo empieza cuando un estímulo percibido desencadena una necesidad de llevar a cabo una conducta para conseguir el objeto deseado; después de la valoración y evaluación de los recursos, dificultad y valor de la recompensa, más el estado actual del organismo, la persona se decide a llevar a cabo una conducta para conseguir una meta.
Distintos psicólogos han estudiado los motivos por los cuales las personas realizan sus conductas. Actualmente, la lista más reconocida es la famosa jerarquía de necesidades humanas de Abraham Maslow (1970), en la cual se ubican en primer lugar las necesidades más básicas (comer, respirar, sexo…), una vez satisfechas tales funciones podemos centrarnos en la amistad, seguridad, moral, autorrealización…
Más recientemente, los investigadores han establecido la existencia de los tres grandes de la motivación: logro, poder y afiliación. Las personas motivadas por el poder buscan el sentimiento de superioridad, las que están orientadas al logro quieren desarrollarse día tras día, y aquellas en las que prima la afiliación antepondrán el amor y ser amados.
Estos motivos se consideran implícitos, es decir, a veces fuera de la conciencia, pues están ligados a la parte más antigua del cerebro que rige nuestras reacciones emocionales. Por lo que muchas veces no somos conscientes de las razones que nos llevan a perseguir una meta. Seguramente, hayas conseguido alguna vez una meta por la que has luchado durante un tiempo considerable y, sin embargo, no has sentido gratificación, probablemente esto sea porque no era tan relevante a nivel personal como pensabas.
Los objetivos juegan un papel crucial, puesto que orientan y dan sentido a nuestras acciones. Los psicólogos entendemos dos tipos de objetivos: los que se quieren alcanzar y los que se quieren evitar. Los primeros están impregnados de una fuerte carga positiva, tener trabajo, una casa, pareja….los segundos, como ya presupones no los queremos ni en pintura, ser pobre, perder la salud, ser rechazado…en todo caso, lo ideal sería tener en cuenta ambos lados para que nuestro esfuerzo sea mayor.
También existen dos clases de motivación, extrínseca e intrínseca y esto es muy importante conocerlo, porque va a predecir nuestro grado de implicación. La motivación extrínseca está sustentada por una recompensa externa, es cuando hago natación porque va mi amiga, o cuando estudio porque me van a comprar un videojuego. Al contrario, hablamos de motivación intrínseca cuando la persona disfruta de aquello que está llevando a cabo, ya sea de nadar o estudiar, en este caso estamos valorando la propia actividad y no tanto el fin. Evidentemente, lo deseable es acercarnos más a las razones intrínsecas puesto que nos hacen más libres al estar sometidos únicamente a nuestros sentimientos, lo que hacemos lo hacemos porque queremos y entramos en un estado de “flow”. Mientras que cuando nuestros motivos son externos somos esclavos de las consecuencias de nuestra conducta, regalos, opinión del resto, de que tú amiga no te falle… Las recompensas pueden ser efectivas al principio, pero cuidado, cuando un persona está motivada por sí misma el exceso de incentivos externos puede ser contraproducente.
En definitiva… ¿Cómo puedo fortalecer mi propia motivación?
Como ya hemos visto necesitamos “comprometernos” con nuestros objetivos que serán los que orienten y den sentido a nuestros actos. Seguro que tú tienes muchos entre manos, si alguno te está suponiendo un verdadero reto, divídelo en pequeñas metas realistas y traza un plan para conseguirlo. Escribe todo lo que se te ocurra, y luego trata de poner las ideas en orden, la mente es un tanto anárquica y tener por escrito nuestros objetivos y planes nos esclarece y nos ayuda a adquirir un compromiso mayor.
Sobre todo no te desanimes ante los fracasos, forman parte del proceso, más bien aprende de ellos y retoma la marcha.
Por último, a nivel particular creo que una de las claves más importantes es la persistencia, ese debería ser nuestro precepto, al fin y al cabo, tú empezaste a caminar porque no dejaste de intentarlo a pesar de las caídas.








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